jueves, 22 de abril de 2010

Paul Celan




un Hombre vive en la Casa
juega con las Serpientes y sueña
la Muerte es un Maestro de Alemania
tu Pelo de oro Margarete
tu Pelo de ceniza Sulamit.



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FUGA DE LA MUERTE

Negra Leche del Alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos la Fosa en los Aires no se yace allí estrecho
Un Hombre vive en la Casa que juega con las Serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu Pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la Casa y brillan las Estrellas silba a sus Mastines
silba a sus Judíos hace cavar una Fosa en la Tierra
nos ordena tocad Danza.
Negra Leche del Alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Un hombre vive en la Casa que juega con las Serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu Pelo de oro Margarete
Tu Pelo de ceniza Sulamit cavamos una Fosa en los Aires no se yace allí estrecho
Grita cavad los unos más hondo en la Tierra los otros cantad y tocad
agarra el Hierro del Cinto lo blande son sus Ojos azules
cavad los unos más hondo las Palas los otros seguid tocando Danza.
Negra Leche del Alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Un Hombre vive en la Casa tu Pelo de oro Margaret
tu Pelo de ceniza Sulamit juega con las Serpientes
Grita que suene más dulce la Muerte la Muerte es un Maestro de Alemania
grita más oscuro el sonar de los Violines así subiréis como Humo en el Aire
así tendréis una Fosa en las Nubes no se yace allí estrecho
Negra Leche del Alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la Muerte es un Maestro de Alemania
te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos
la Muerte es un Maestro de Alemania su Ojo es azul
él te alcanza con Bala de plomo su blanco eres tú
un Hombre vive en la Casa tu Pelo de oro Margarete
azuza sus Mastines a nosotros nos regala una Fosa en el Aire
juega con las Serpientes y sueña la Muerte es un Maestro de Alemania
tu Pelo de oro Margarete
tu Pelo de ceniza Sulamit.

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Fuga de la Muerte en la voz de Paul Celan












TODESFUGE

Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends
wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts
wir trinken und trinken
wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit dem Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeisiene Rüden herbei
er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde
er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt
der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete
Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singt und spielt
er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingt seine Augen sind blau
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf

Schwarze Milch der Fruehe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends
wir trinken und trinken
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen

Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland
er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als
Rauch in die Luft
dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts
wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland
wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken
der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau
er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau
ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete
er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft
er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland

dein goldenes Haar Margarete
dein aschenes Haar Sulamith

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Paul Celan es judío de nacionalidad francesa, nacido en 1920 en Cernovit, región de Bucovina, Rumania, perteneciente hoy a Ucrania. Celan es anagrama de Ancel, su apellido rumano. La afición que su madre profesara por la literatura alemana hizo que el alemán fuera la lengua de la familia. En 1941 las tropas nazis ocuparon la región y reagruparon a los judíos en guetos, y en 1942, mientras estudiaba en la universidad de su ciudad natal, sus padres fueron deportados a campos de exterminio; su padre pereció de tifus y su madre asesinada, mientras que él fue recluido en un campo de trabajo en Moldavia. Al ser liberado en 1944, marchó a Bucarest, donde trabajó en una editorial. En 1948 se trasladó a Francia, obtuvo la nacionalidad e impartió clases de alemán en la Escuela Normal Superior de París. Allí se casó con la pintora Gisèle Celan-Lestrange, que padeció severamente las infidelidades de su esposo con la poetisa Ingeborg Bachmann. Vivió repartido entre París, Alemania, Suiza e Israel. Durante sus últimos años fue sometido a un brutal tratamiento psiquiátrico, con internaciones que incluyeron electroshocks y administración de psicofármacos lo que acabó con su gran vitalidad. Paul Celan terminó su vida arrojándose a las aguas del Sena en la primavera de 1970.
Toda su obra sostiene un diálogo intelectual muy hondo con la obra del filósofo Martin Heidegger y de Theodor Adorno, autor éste de la famosa frase según la cual no es posible escribir poesía después de Auschwitz. Adorno, aunque se interesó por su obra, no le prestó la atención que Celan esperaba. En cuanto a Heidegger, hubo un desencuentro que tuvo más que ver con lo político que con la sintonía estética entre ambos. Rilke y Eliot ya habían abordado mucho tiempo atrás ese problema metafísico de la destrucción, destierro y exilio de la palabra poética, detectado por Mallarmé hacia 1885. Celan reinstala ese problema literario en los campos de concentración y exterminio y, al mismo tiempo, esa peregrinación al fondo del infierno contemporáneo tiene unas raíces puramente biográficas (la desaparición trágica de sus padres), cuya prolongación inmediata son las aventuras amorosas del joven Celan con Ingeborg Bachmann y Gisèle Lestrange, sin olvidar una más lejana actriz rumana.
La tradición judía acuñó un término para referirse a los sobrevivientes del Holocausto: sheerit, el remanente, lo que quedó. Esa carga residual tiene, en el término hebreo, un matiz de orfandad: lo que quedó, pero lo que quedó sin nada ni nadie. Paul Celan fue uno de estos remanentes.
Escribió en la lengua de sus verdugos, una lengua que él cuidó con delicadeza extrema como si fuera un cristal único, frágil y radiante, capaz de transparentar con fidelidad el complejo espectro de su experiencia y de su espíritu. La lengua alemana era, en efecto, el instrumento que hacía posible el espesor de los estratos sentimentales y la polisemia que Celan buscaba llevar a su poesía, porque era una lengua agitada en la emoción de lo familiar y de lo extraño, un sortilegio para tener presente el mundo invariable de su madre y de sus tías, su amor incondicional, el círculo de amigas que lo admiraban, y el mundo aprendido de la poesía alemana. En medio del odio que le había negado la existencia, Celan levantó poemas que, como ha visto Bertrand Badiou, tienen una lectura claramente amorosa o aun erótica. Escribir para Paul Celan tal vez fuera escribir a una mujer, seducir a una mujer. Sus poemas están llenos de un tú normalmente femenino al que se toma como interlocutor. Hay 1.400 tú en la obra del poeta, y es la palabra más repetida en ella. Cada uno de esos tú no es una evocación imprecisa de una entidad eterna. En muchos casos es su propia madre, pero en otros muchos responde a mujeres con las que Celan mantuvo relaciones.
Mientras pudo, se había alimentado con el amor de esas mujeres, un amor que necesitaba y buscaba, sin saciarse, también como motor para su poesía.


Elementos del texto de Carlos Ortega “Paul Celan el moribundo enamorado” del diario El Pais. Datos biográficos de Wikipedia.

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