-Más vasto que los imperios, y más lento- (Planeta 4470- Estrella KG-96651)
-Es todo uno-dijo Osden-. Un gran pensamiento verde.
No hay entonces plantas individuales propiamente dichas.
Sensibilidad sin sentidos. Ciega, sorda, débil, inerte. Cierta irritabilidad, respuesta al tacto. Respuesta al sol, a la luz, al agua, a las sustancias químicas de la tierra alrededor de las raíces. Nada comprensible para una mente humana.
Presencia sin mente. Conciencia de ser, sin objeto ni sujeto. Nirvana.
Infinitos matices e intensidades de verde, violeta, púrpura, castaño, rojo. Infinitos silencios. Un viento suspirante y tibio, cargado de esporas y pólenes, soplando el dulce polvillo verde pálido por las praderas de altas hierbas, brezales que no son brezos, bosques sin flores jamás hollados, jamás contemplados por ojo alguno. Un mundo cálido y triste, triste y sereno. Una paz de un millón de años. Conocer toda la luz del día nada menos, y toda la noche. Todos los vientos y los arrullos simultáneamente. Las estrellas del invierno y las estrellas del estío al mismo tiempo. Tener raíces y no tener enemigos. Ser una integridad. ¿Se dan cuenta? Nada de invasiones. Nada de otros. Ser total…
Y ahora el miedo Pero es su miedo. No puede hacerte daño. Es un impulso que corre a través de las sinapsis, un viento que pasa entre las ramas. No es más que una pesadilla.
No piensa. No es pensante. No es más que una red de procesos. Las ramas, las excrecencias epífitas, las raíces y sus coyunturas nodulares entre individuos, todas capaces de transmitir impulsos electroquímicos. Y el polen parte de la cadena sensitiva, irracional, inmortal, solitaria… “-Solitaria-dijo Osden-. ¡Es eso! ¡Eso es el miedo! No es porque nosotros tengamos movilidad, o seamos destructivos. Es simplemente porque somos. Somos otro. Nunca ha habido aquí ningún otro. -Tienes razón-dijo, casi susurró Mannon -. No tiene pares. Ni enemigos. Ni relaciones con nada excepto consigo misma. A solas por toda la eternidad. -Entonces ¿qué función cumple en la supervivencia de las especies? - Ninguna, tal vez – dijo Osden- ¿Por qué ponerte teológico Harfex? ¿No eres hainiano? ¿No es la medida de la complejidad la medida de la felicidad eterna?.”
Según Suzanne Franz, Jochen Gerz imaginó un futuro de “autores”, una sociedad de participantes activos. Y que cuando uno de esos autores es autor de un crimen, debería ser capaz de decir: -Yo hice esto. Sólo ahí se podrá decir: ¿Qué vamos a hacer? El arte trata de esa pregunta: Qué vamos a hacer. Y la verdad es la verdad que tiene voz. No se trata de sólo denunciar el pasado, de sólo expresar dolor y desgracia, hay que definir de nuevo el pasado y exigir responsabilidad. Porque la verdad debe ser creada. La verdad no existe si no se hace. Sus proyectos contra el fascismo en Alemania, Francia o Gran Bretaña circulan en torno al traumático pasado político de Europa. Para Gerz, “el pasado político es el presente político. Un pasado que no se hizo historia —y no puede hacerlo— está en un estado de caos, y, así, no-público”. Define su trabajo artístico en Alemania como “una participación para hacer público un pasado secreto, y así, cambiar el presente”. Está convencido de que: “El presente se libera cuando se publica el pasado.” El arte no pertenece a los museos, tampoco al mercado, tiene que ser absorbido de manera directa por los autores (los ciudadanos). Gerz quiere que el arte sea un proceso democrático.
Monumento contra el Fascismo 1986-1996
En 1983 construyó en Hamburgo un monumento contra el fascismo. Era una columna de 12 metros de altura, cuadrada, con una base de 1 x 1 metros. La superficie de plomo, la columna hueca. Al lado, una tabla con una inscripción en siete idiomas, invitaba a los espectadores a firmar en la columna con un bolígrafo de acero, contra el fascismo. Cuando se llenaba el espacio, la columna bajaba desapareciendo poco a poco en el piso, dejando espacio para más firmas. Después de 10 años y alrededor de 70.000 firmas, descendió totalmente la columna. Ahora en el lugar se ve un cuadrado en el piso, y la tabla, que contiene también la explicación para la desaparición de la columna, diciendo: “Porque nada puede levantarse —en nuestro lugar— contra la injusticia.
Monumento Invisible - Jochen Gerz 1993
En Saarbrücken hizo otro trabajo con un grupo de estudiantes. Retiraron adoquines emplazados frente al parlamento, reemplazándolos por otras piedras. Inscribieron en los adoquines originales los nombres de todos los cementerios judíos que existían en Alemania en 1933. Después de un año y medio y la inscripción de 2146 piedras se hizo público el asunto, y se desató una polémica sobre ese monumento en la prensa. Como consecuencia, se devolvieron todos los adoquines originales: fueron puestos en su lugar, con la inscripción apuntando para abajo. Después de una discusión de nueve horas, y con una mayoría muy chica, el parlamento decidió legalizar el monumento. Hoy en día, cuando uno pasa por el lugar, no ve nada. Pero cambió el nombre del sitio, que ahora se llama “Plaza del monumento invisible”. Monumentos polémicos, construidos para ser invisibles, para provocar la palabra que cuenta y que mantiene viva la memoria, para hacer público el secreto del pasado oculto por un Estado, porque “un pasado que no se volvió historia, porque hay un obstáculo que le impide hacerlo, está en caos”. Monumentos invisibles construidos para cambiar el presente porque “El presente se libera cuando el pasado sale a la luz”.
Pintar para desarrollar un lenguaje alternativo de símbolos y palabras que permita el acceso a la conciencia de realidades fundamentales
----------------------------------------------------------- Lawrence Ferlinghetti La naturaleza herida de Morris Graves (Traducción de Carlos Guillaume)
Little Bird Alone La naturaleza herida de Morris Graves no es el mismo Oeste salvaje que halló el hombre blanco Es la tierra descubierta por Buda yendo hacia otra parte es un salvaje nido blanco en el enloquecido Norte de la introspección
The wounded wilderness of Morris Graves is not the same wild west
the white man found
It is a land that Buddha came upon from a different direction It is a wild white nest in the true mad north
of introspection
donde los «halcones del ojo interior» se lanzan en picada y mueren atisbando en la mortal caída
toda la memoria vital
de la existencia
Bird of the Inner Eye
Bird maddened by the Sound of Machinary in the Air
where 'falcons of the inner eye' dive and die glimpsing in their dying fall all life's memory of existence
Wounded Gull
y con alas de tiza sombría dibujan las imágenes entretejidas de mil vuelos en el cielo plomizo
and with grave chalk wing draw upon the leaded sky a thousand threaded images of flight
La noche es el «refugio natural» de esos «pájaros del espíritu» con alas sangrantes de esas bandadas de chorlitos
águilas barbudas
pájaros ciegos que cantan en campos de vidrio
It is the night that is their 'native habitat' these 'spirit birds' with bled white wings these droves of plover bearded eagles blind birds singing in glass fields
In the Night
Moon Rising
Young Gander
de esos cisnes enamorados de la luna y gansos en éxtasis garzas atrapadas búhos de carbón símbolos de tortugas que trotan de esos peces rosáceos entre las montañas urracas en busca de nido zumbidos de cartílagos apareándose en el aire entre lunas alucinatorias
The Wounded Wilderness
these moonmad swans and ecstatic ganders trapped egrets charcoal owls trotting turtle symbols these pink fish among mountains shrikes seeking to nest whitebone drones mating in air among hallucinary moons
Time of Change
Sanderlings
Y de un pájaro enmascarado pescando en un arroyo dorado y un ibis dando alimento «de su propio pecho» y un «espectro de Connemara» perdido (de tamaño natural)
And a masked bird fishing in a golden stream and an ibis feeding 'on its own breast' and a stray 'Connemara Pooka' (life size)
Surf and bird
Y luego de esos pájaros cansados y mudos que llevan peces y papeles entre dos arroyos los arroyos del olvido donde la imaginación vuelve sobre sí misma con una visión blanca y eléctrica y se redescubre en medio de las Hébridas
aún enloquecida y hambrienta
Each Time I Carry You This Way
Walking, Walking, Singing in the Next Dimension
And then those blown mute birds
bearing fish and paper messages between two streams which are the twin streams of oblivion wherein the imagination turning upon itself with white electric vision refinds itself still mad and unfed among the Hebrides
Esta es la forma de la hoja, y ésta la de la flor, Y éste el pálido tronco del árbol Que contempla sus ramas en un charco de agua estancada En una tierra que nunca veremos.
El tordo en la rama, está callado, el rocío cae suavemente En el atardecer casi no hay sonidos... Y las tres hermosas peregrinas que llegan juntas Tocan ligeramente el polvo del suelo.
Lo tocan con pies que apenas turban el polvo, como si alas, Aparecen juntas tímidamente, se quedan, Como bailarinas que esperaran, en una pausa de la música, la música El silencio exquisito para llenar...
Este es el pensamiento de la primera, y éste el de la segunda, Y éste el grave pensamiento de la tercera: "Por un instante nos demoraremos así, pálidamente expectantes, Y el silencio terminará, y el pájaro
Cantará la frase pura, la frase dulce, la frase clara en el crepúsculo Hasta llenar la campana azul del mundo;
Y nosotras, a quienes la música reunió como a hojas, Como hojas a lo lejos seremos arremolinadas.
¿Dentro de qué, sino de la belleza del silencio, del silencio para siempre?"… Esta es la forma del árbol, Y la flor y la hoja, y las tres hermosas peregrinas pálidas: Esto es lo que eres para mí.
This is the shape of the leaf, and this of the flower, And this the pale bole of the tree Which watches its boughs in a pool of unwavering water In a land we never shall see.
The thrush on the bough is silent, the dew falls softly, In the evening is hardly a sound. And the three beautiful pilgrims who come here together Touch lightly the dust of the ground,
Touch it with feet that trouble the dust but as wings do, Come shyly together, are still, Like dancers who wait, in a pause of the music, for music The exquisite silence to fill.
This is the thought of the first, and this of the second, And this the grave thought of the third: "Linger we thus for a moment, palely expectant, And silence will end, and the bird
"Sing the pure phrase, sweet phrase, clear phrase in the twilight To fill the blue bell of the world;
And we, who on music so leaf like have drifted together, Leaflike apart shall be whirled
Into what but the beauty of silence, silence forever?”. . . This is the shape of the tree, And the flower, and the leaf, and the three pale beautiful pilgrims This is what you are to me.
No tienes nombre, te has ido, las gaviotas y las personas no te
prestan atención, ningún mendigo, ningún perro te olfatea,
si te saludan no respondas, si te preguntan algo di -No lo se o inventa una lengua para decir -No lo se Por ejemplo -Vlkxb o -Tjmp y señálales el río con el índice.
Cuando el tren se ponga en marcha no digas adiós, porque te has quedado en el andén. Es sólo tu pasado el que se ha ido, en el tercero o cuarto vagón de segunda clase, precisamente el que acaba de desaparecer en el túnel. Es sólo tu pasado el que se ha ido: tu presente sigue ahí. Tu presente, es decir, ir al bar de la estación sin haber sacado el pañuelo del bolsillo, sin nostalgia, sin remordimiento, sin pena, y mirar por el cristal de la puerta el andén vacío, con el reloj marcando una hora que ya no es la tuya. No pienses en el equipaje que nadie recogerá en la estación de una ciudad a la que no irás nunca: lo que pusiste allí dentro ha dejado de pertenecerte. Te pertenece esta tarde de Lisboa, tal vez alguna paloma, alguna estatua, el río. Mete la mano en el bolsillo y tira la llave de tu casa, el carné de identidad, la agenda, las fotos de tus hijos, la factura de la luz con atraso que debías pagar: tu pasado se ha ido, tu trabajo se ha ido, dejaste de existir ayer; has dejado de pensar en mañana. En el bar de la estación observas el próximo tren y es de noche. ¿Te esperan para cenar? ¿Han puesto tu plato, tu vaso, tus cubiertos en la mesa? ¿Tu líquido para los ojos, esas gotas que escuecen? No te preocupes por la cena ni por el líquido: no es a ti a quien esperan. No tienes nombre, te has ido, las gaviotas y las personas no te prestan atención, ningún mendigo, ningún perro te olfatea, si te saludan no respondas, si te preguntan algo di -No lo se o inventa una lengua para decir -No lo se Por ejemplo -Vlkxb o -Tjmp Y señálales el río con el índice. Después comienza a caminar hacia el agua, donde ya no te sea posible oír los trenes, ni los automóviles, ni a las personas detrás de ti, demasiado lejos ahora, ni a los murciélagos persiguiéndose entre las luces de las farolas. Es la hora a la que pasaba el último autobús en la calle donde viviste, en la calle donde el que tenía tu nombre vivió. Número cuarenta, primero derecha, un baúl con alcanfor a la entrada con un espejo encima que perteneció a tu madre. Hay una mella en el marco tallado, pero es en él donde los rostros antiguos se observan de tiempo en tiempo, sorprendidos por haberse muerto. Inclínate desde la muralla hacia el río y no verás a nadie: el tren se ha ido contigo. Si acaso un teléfono, si acaso un compañero se interesa por ti, si acaso tu hijo mayor allí abajo, en la esquina, porque tal vez un taxi, tal vez tú, una noche de trabajo en la oficina, un amigo de la mili, la consulta al médico que acabó más tarde, tu mujer entre el rellano y la ventana, algo parecido a una lágrima, un anuncio de llanto: no oigas. Oye el agua del Tajo sin ver el agua del Tajo en el marco tallado que tiene una mella, lo que te hace pensar en un cesto o una bota a la deriva, un reflejo cualquiera, pero ¿de quién? Di -Vlkxb Di -Tjmp Es la única lengua que de verdad conoces. ¿Te acuerdas de tu padre en el patio? ¿De aquél defecto en el pulgar, de la cicatriz en la muñeca? ¿De que fumabas a escondidas detrás del gallinero? ¿De que robabas huevos para venderlos en la tienda? ¿El gato de porcelana? ¿El gato verdadero, sólo pupilas y rabo? Tu pasado se ha ido, no te acuerdas de nada, nada de eso existió y es de noche. Di -Buenas noches a todos di -Fcdnqr el Tajo entiende. Y después, poco a poco, baja hacia él. Fíjate: el baúl con alcanfor, el espejo encima. En el baúl las sábanas del ajuar, en el espejo los rostros antiguos que te esperan. Eres uno de ellos, has sido siempre uno de ellos. Cuando tu mujer o tus hijos pasen por la entrada te encontrarán allí, entre un cesto y una bota a la deriva, y sabrán que has vuelto. Y por saber que has vuelto tu boca, bajo el agua, comienza a sonreír.
Negra Leche del Alba la bebemos de tarde la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche bebemos y bebemos cavamos la Fosa en los Aires no se yace allí estrecho Un Hombre vive en la Casa que juega con las Serpientes que escribe que escribe al oscurecer a Alemania tu Pelo de oro Margarete lo escribe y sale de la Casa y brillan las Estrellas silba a sus Mastines silba a sus Judíos hace cavar una Fosa en la Tierra nos ordena tocad Danza. Negra Leche del Alba te bebemos de noche te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde bebemos y bebemos Un hombre vive en la Casa que juega con las Serpientes que escribe que escribe al oscurecer a Alemania tu Pelo de oro Margarete Tu Pelo de ceniza Sulamit cavamos una Fosa en los Aires no se yace allí estrecho Grita cavad los unos más hondo en la Tierra los otros cantad y tocad agarra el Hierro del Cinto lo blande son sus Ojos azules cavad los unos más hondo las Palas los otros seguid tocando Danza. Negra Leche del Alba te bebemos de noche te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde bebemos y bebemos Un Hombre vive en la Casa tu Pelo de oro Margaret tu Pelo de ceniza Sulamit juega con las Serpientes Grita que suene más dulce la Muerte la Muerte es un Maestro de Alemania grita más oscuro el sonar de los Violines así subiréis como Humo en el Aire así tendréis una Fosa en las Nubes no se yace allí estrecho Negra Leche del Alba te bebemos de noche te bebemos a mediodía la Muerte es un Maestro de Alemania te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos la Muerte es un Maestro de Alemania su Ojo es azul él te alcanza con Bala de plomo su blanco eres tú un Hombre vive en la Casa tu Pelo de oro Margarete azuza sus Mastines a nosotros nos regala una Fosa en el Aire juega con las Serpientes y sueña la Muerte es un Maestro de Alemania tu Pelo de oro Margarete tu Pelo de ceniza Sulamit.
----------------------------------------------------------------- ----- Fuga de la Muerte en la voz de Paul Celan
TODESFUGE
Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts wir trinken und trinken wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit dem Schlangen der schreibt der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeisiene Rüden herbei er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz
Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends wir trinken und trinken Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng
Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singt und spielt er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingt seine Augen sind blau stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf
Schwarze Milch der Fruehe wir trinken dich nachts wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends wir trinken und trinken ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen
Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng
Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland
dein goldenes Haar Margarete dein aschenes Haar Sulamith
Paul Celan es judío de nacionalidad francesa, nacido en 1920 en Cernovit, región de Bucovina, Rumania, perteneciente hoy a Ucrania. Celan es anagrama de Ancel, su apellido rumano. La afición que su madre profesara por la literatura alemana hizo que el alemán fuera la lengua de la familia. En 1941 las tropas nazis ocuparon la región y reagruparon a los judíos en guetos, y en 1942, mientras estudiaba en la universidad de su ciudad natal, sus padres fueron deportados a campos de exterminio; su padre pereció de tifus y su madre asesinada, mientras que él fue recluido en un campo de trabajo en Moldavia. Al ser liberado en 1944, marchó a Bucarest, donde trabajó en una editorial. En 1948 se trasladó a Francia, obtuvo la nacionalidad e impartió clases de alemán en la Escuela Normal Superior de París. Allí se casó con la pintora Gisèle Celan-Lestrange, que padeció severamente las infidelidades de su esposo con la poetisa Ingeborg Bachmann. Vivió repartido entre París, Alemania, Suiza e Israel. Durante sus últimos años fue sometido a un brutal tratamiento psiquiátrico, con internaciones que incluyeron electroshocks y administración de psicofármacos lo que acabó con su gran vitalidad. Paul Celan terminó su vida arrojándose a las aguas del Sena en la primavera de 1970. Toda su obra sostiene un diálogo intelectual muy hondo con la obra del filósofo Martin Heidegger y de Theodor Adorno, autor éste de la famosa frase según la cual no es posible escribir poesía después de Auschwitz. Adorno, aunque se interesó por su obra, no le prestó la atención que Celan esperaba. En cuanto a Heidegger, hubo un desencuentro que tuvo más que ver con lo político que con la sintonía estética entre ambos. Rilke y Eliot ya habían abordado mucho tiempo atrás ese problema metafísico de la destrucción, destierro y exilio de la palabra poética, detectado por Mallarmé hacia 1885. Celan reinstala ese problema literario en los campos de concentración y exterminio y, al mismo tiempo, esa peregrinación al fondo del infierno contemporáneo tiene unas raíces puramente biográficas (la desaparición trágica de sus padres), cuya prolongación inmediata son las aventuras amorosas del joven Celan con Ingeborg Bachmann y Gisèle Lestrange, sin olvidar una más lejana actriz rumana. La tradición judía acuñó un término para referirse a los sobrevivientes del Holocausto: sheerit, el remanente, lo que quedó. Esa carga residual tiene, en el término hebreo, un matiz de orfandad: lo que quedó, pero lo que quedó sin nada ni nadie. Paul Celan fue uno de estos remanentes. Escribió en la lengua de sus verdugos, una lengua que él cuidó con delicadeza extrema como si fuera un cristal único, frágil y radiante, capaz de transparentar con fidelidad el complejo espectro de su experiencia y de su espíritu. La lengua alemana era, en efecto, el instrumento que hacía posible el espesor de los estratos sentimentales y la polisemia que Celan buscaba llevar a su poesía, porque era una lengua agitada en la emoción de lo familiar y de lo extraño, un sortilegio para tener presente el mundo invariable de su madre y de sus tías, su amor incondicional, el círculo de amigas que lo admiraban, y el mundo aprendido de la poesía alemana. En medio del odio que le había negado la existencia, Celan levantó poemas que, como ha visto Bertrand Badiou, tienen una lectura claramente amorosa o aun erótica. Escribir para Paul Celan tal vez fuera escribir a una mujer, seducir a una mujer. Sus poemas están llenos de un tú normalmente femenino al que se toma como interlocutor. Hay 1.400 tú en la obra del poeta, y es la palabra más repetida en ella. Cada uno de esos tú no es una evocación imprecisa de una entidad eterna. En muchos casos es su propia madre, pero en otros muchos responde a mujeres con las que Celan mantuvo relaciones. Mientras pudo, se había alimentado con el amor de esas mujeres, un amor que necesitaba y buscaba, sin saciarse, también como motor para su poesía.
PROSA DEL TRANSIBERIANO Y DE LA PEQUEÑA JUANA DE FRANCIA
En aquel tiempo yo era un adolescente Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi infancia Estaba a 16.000 leguas del lugar de mi nacimiento Me hallaba en Moscú, en la ciudad de los mil tres campanarios y las siete estaciones Y no me bastaban las siete estaciones y las mil tres torres Porque mi adolescencia era tan ardiente y loca Que mi corazón, alternativamente, ardía como el templo de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú Cuando se pone el sol. Y mis ojos iluminaban antiguos senderos. Y yo era tan mal poeta Que no sabía llegar hasta el fondo de las cosas. El Kremlin era como una inmensa torta tártara Crujiente de oro. Con las grandes almendras de las catedrales inmensamente blancas y el oro empalagoso de las campanas... Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorode Yo tenía sed Y descifraba caracteres cuneiformes Luego, de pronto, las palomas del Espíritu Santo volaron sobre la plaza y también mis manos alzaban el vuelo, con susurros de albatros y esto era las últimas reminiscencias del último día Del postrer viaje y del mar.
No obstante, yo era un poeta muy malo. No sabía llegar al fondo de las cosas. Tenía hambre Ya todos los días ya todas las mujeres en los cafés ya todas las copas
Habría querido beberlas y romperlas Ya todas las vitrinas ya todas las calles Ya todas las casas ya todas las vidas Ya todas las ruedas de los coches que giraban como torbellinos sobre los malos empedrados
Habría querido hundirlas en un gran horno de espadas y habría querido moler todos los huesos Y arrancar todas las lenguas y licuar todos esos grandes cuerpos extraños y desnudos bajo la ropa que me vuelve loco.. Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución rusa…
Y el sol era una inmensa herida que se abría como un brasero. En aquel tiempo yo era un adolescente Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi nacimiento Estaba en Moscú, donde quería alimentarme de llamas y no me bastaban las torres y las estaciones que cubrían mi ojos de estrella En Siberia rugía el cañón, había guerra A Hambre frío peste cólera y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de carroñas
En todas las estaciones veía partir todos los últimos trenes Ya nadie podía salir porque no se vendían más boletos Y los soldados que se iban hubieran preferido quedarse... Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorode. Yo, el mal poeta que no quería ir a ninguna parte, podía ir a todos lados Y también los comerciantes todavía tenían dinero suficiente Para ir a intentar hacer fortuna. Su tren salía todos los viernes de mañana. Se decía que había muchos muertos. Uno llevaba cien cajas de despertadores y cucús de la Selva Negra
Otros cajas de sombreros, cilindros y un surtido de tirabuzones de Sheffield Otros ataúdes de Malmoe llenos de latas de conservas y sardinas en aceite
También había muchas mujeres Mujeres entrepiernas en alquiler que también podían usarse Ataúdes Todas pagaban impuestos
Se decía que había muchos muertos allí Ellas viajaban con tarifa reducida Y todas tenían una cuenta corriente en el banco.
Pues bien, un viernes de mañana me llegó la hora por fin Estábamos en diciembre y también yo partí para acompañar al viajante joyero que iba a Jarbín
Teníamos dos asientos en el expreso y 34 cofres de joyería de Pforzheim
Pacotilla alemana «Made in Germany» Me había vestido de punta en blanco, y al subir al tren se me perdió un botón
- Lo recuerdo, lo recuerdo, a menudo pensé en ello desde entonces-
Yo dormía sobre los cofres y me sentía muy contento de poder jugar con la browning Niquelada que también me había dado
Me sentía muy feliz despreocupado Creía jugar a los bandoleros Habíamos robado el tesoro de Golconda Y, gracias al transiberiano, íbamos a ocultarlo del otro lado del mundo
Yo tenía que defenderlo contra los ladrones del Ural que habían atacado a los saltimbanquis de Julio Veme Contra los Junguzes, los boxers de la China Y los rabiosos pequeños mongoles del Gran Lama Alibabá y los cuarenta ladrones Y los fieles del terrible Viejo de la montaña Ysobre todo, contra los más modernos Los rateros de hotel Y los especialistas de los expresos internacionales
Y sin embargo, y sin embargo Estaba triste como un niño Los ritmos del tren La «médula ferrocarrilera» de los psiquiatras americanos El ruido de las puertas de las voces de los ejes rechinando sobre los rieles congelados Ell ferlín de oro de mi futuro Mi browning el piano y los juramentos de los jugadores de cartas en el compartimento de al Iado « La deslumbrante presencia de Juana El hombre de anteojos azules que se paseaba nerviosamente por el corredor y me miraba al pasar
Murmullos de mujeres Y el silbido del vapor Y el eterno ruido de las ruedas locas en los carriles celestes Los vidrios están escarchados ¡La naturaleza no existe! Y detrás, las llanuras siberianas el cielo bajo y las grandes sombras de los Taciturnos que suben y bajan Estoy acostado sobre una manta de viaje Colorinche Como mi vida Y mi vida no me abriga más que esa manta Escocesa Y toda Europa entrevista por el parabrisas de un expreso a toda máquina
No es más rica que mi vida Mi pobre vida Esta manta Deshilachada sobre cofres llenos de oro Con los que viajo Sueño Fumo y la única llama del universo Es un pobre pensamiento...
Desde el fondo de mi corazón me brotan lágrimas Si pienso, Amor, en mi querida; Ella no es más que una niña, a quien encontré así Pálida, inmaculada, en el fondo de un burdel. No es más que una niña, rubia, risueña y triste, No sonríe y nunca llora; Pero en el fondo de sus ojos, cuando te deja beber en ellos, Tiembla un dulce lis de plata, la flor del poeta. Es dulce y muda, sin ningún reproche, Con un largo estremecimiento cuando tú te aproximas; Pero cuando yo voy hacia ella, por aquí, por allá, festivo, Ella da un paso, luego cierra los ojos, y da un paso. Porque es mi amor, y las otras mujeres Sólo tienen vestidos de oro sobre grandes cuerpos llameantes, Mi pobre amiga está tan desamparada, Está toda desnuda, no tiene cuerpo, es demasiado pobre. No es más que una flor cándida, endeble, La flor del poeta, un pobre lis de plata, Muy frío, muy solo, y ya tan mustio Que me brotan las lágrimas si pienso en su corazón. Y esta noche es similar a otras cien mil cuando un tren rasga la noche [ - Caen los cometas- Y el hombre y la mujer, aún jóvenes, se divierten haciendo el amor.
El cielo es como la carpa desgarrada de un circo pobre en un pueblito de pescadores En Flandres El sol es un quinqué humoso Y en lo más alto de un trapecio una mujer representa la luna. El clarinete la corneta una agria flauta y un mal tambor
Y aquí está mi cuna Mi cuna Siempre estaba cerca del piano cuando mi madre como Madame Bovary tocaba las sonatas de Beethoven Yo pasé mi infancia en los jardines suspendidos de Babilonia y la rabona, en las estaciones frente a los trenes a punto de salir
Ahora hago correr todos los trenes detrás de mí Bale-Tombuctú También jugué a las carreras en Auteuil y Longchamp París-Nueva York Ahora hago correr todos los trenes a todo lo largo de mi vida Madrid-Estocolmo Y perdí todas mis apuestas Sólo queda la Patagonia,la Patagonia, que convenga a mi inmensa tristeza, la Patagonia, y un viaje por los mares del Sur Estoy en camino Siempre estuve en camino Estoy en el camino con la pequeña Juana de Francia El tren pega un peligroso salto y vuelve a caer sobre todas sus ruedas
El tren vuelve a caer sobre sus ruedas El tren siempre vuelve a caer sobre todas sus ruedas «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Estamos lejos, Juana, viajas desde hace siete días Estás lejos de Montmartre, de la Butte que te alimentó del Sagrado Corazón contra el cual te acurrucaste París desapareció y su enorme fogata No quedan más que las cenizas constantes La lluvia que cae La turba que se hincha La Siberiaque gira Los pesados manteles de nieve que ascienden Y el cascabel de la locura que tintinea como un último deseo en el aire azulado El tren palpita en el corazón de los horizontes plomizos Y tu pena ríe burlona.,.
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Las preocupaciones Olvida las preocupaciones Todas las estaciones agrietadas oblicuas sobre la ruta Los hilos telegráficos de los que cuelgan Los postes grotescos que gesticulan y los estrangulan El mundo se estira se alarga y se retira como un acordeón atormentado por una mano sádica En las resquebraduras del cielo, las furiosas locomotoras Huyen y en los agujeros, las vertiginosas ruedas las bocas las voces y los perros de la desdicha que ladran a nuestras espaldas Los demonios están desencadenados Chatarras Todo es un acorde falso El «brun-run-run» de las ruedas Choques Rebotes Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Pero sí, me pones nervioso, bien lo sabes, estamos muy lejos La locura recalentada ruge en la locomotora La peste el cólera se alzan como brasas ardientes en nuestro camino Desaparecemos en la guerra totalmente en un túnel El hambre P.uto se aferra a las nubes en desbandada y estiércol de las batallas en montones apestosos de muertos Haz como él, haz tu oficio...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Sí, estamos muy lejos, estamos muy lejos Todos los chivos emisarios reventaron en este desierto Oye los cencerros de ese rebaño sarnoso Tomsk Tcheliabinsk Kainsk Obi Taichet Verkné Udinsk Kurgán Samara Pensa-Tulún
La muerte en Manchuria Es nuestro desembarcadero y nuestra última guarida Este viaje es terrible Ayer por la mañana Iván Ulitch tenía los cabellos blancos y Kolia Nicolai Ivanovitch se roe los dedos desde hace quince días... Haz como ellos la Muerte el Hambre haz tu oficio Cuesta cinco francos, en transiberiano, cuesta cien rubIos Afiebra los bancos y enrojece bajo la mesa El diablo está en el piano Sus nudosos dedos excitan a todas las mujeres La Naturaleza Las Busconas Haz tu oficio Hasta Jarbín...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Pero... vete al diablo... déjame tranquilo Tienes caderas angulares Tu vientre es agrio y tienes blenorragia Eso es todo lo que París puso en tu regazo También un poco de alma... porque eres desdichada Tengo piedad tengo piedad ven hacia mí sobre mi corazón Las ruedas son los molinos de viento de Jauja Y los molinos de viento son las muletas que hace girar un mendigo
Somos los lisiados del espacio Rodamos sobre nuestras cuatro heridas Nos cortan las alas Las alas de nuestros siete pecados y todos los trenes son los baleros del diablo Corral El mundo moderno La velocidad no tiene la culpa El mundo moderno Las lejanías están demasiado lejos y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer...
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Tengo piedad tengo piedad ven a mí te contaré una historia Ven a mi cama Ven a mi corazón Te contaré una historia...
¡Oh ven! ¡ven!
En Fidji reina la primavera eterna La pereza El amor extasía a las parejas en la hierba alta y la sífilis ronda bajo los bananeros
¡ Ven a la islas perdidas del Pacífico! Se llaman Fénix, Marquesas Borneo y Java y Célibes con forma de gato.
No podemos ir al Japón ¡ Ven a Méjico! En sus altiplanicies florecen los tulipaneros Las lianas tentaculares son la cabellera del sol Se hablaría de la paleta y los pinceles de un pintor Colores fragorosos como gongs, Allí estuvo Rousseau Allí deslumbró su vida Es el país de los pájaros El pájaro del paraíso, el ave lira El tucán, el sinsonte Yel colibrí anida en el corazón de los lirios negros ¡Ven! Nos amaremos en las majestuosas ruinas de un templo azteca Tú serás mi ídolo Un ídolo abigarrado infantil un poco feo y extrañamente raro ¡Oh ven!
Si quieres iremos en aeroplano y volaremos sobre el país de los mil lagos,
Allí las noches son desmesuradamente largas el antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor aterrizaré Y construiré un hangar para mi avión con los huesos fósiles de mamut
El fuego primitivo recalentará nuestro pobre amor Samovar Y nos amaremos muy burguesmente cerca del polo ¡Oh ven!
Juana Juanita Ninita nita tetita ninón Mi chiquita mi cosita mi tesoro mi Perú Arroró gurrumina Pompón mi bombón Mi preferida corazoncito Nenita Querida gatita Mi lindo pecadito Chuchita Cucú Se durmió
Se durmió Y no se engulló ni una sola de todas las horas del mundo Todos los rostros vislumbrados en las estaciones Todos los relojes La hora de París la hora de Berlín la hora de San Petesburgo y la hora de todas las estaciones Y en Ufa, el rostro ensangrentado del artillero Y la esfera tontamente luminosa de Grodno Y el eterno avance del tren Todas las mañanas se ponen en hora los relojes El tren adelanta el sol atrasa No le hace, oigo las sonoras campanas La enorme campana de Notre-Dame La campaneta agridulce del Louvre que convocó la San Bartolomé
Los carillones enmohecidos de Brujas la Muerta Las campanillas eléctricas de la biblioteca de Nueva York Las campanas de Venecia Y las de Moscú, el reloj de la Puerta Roja que me contaba las horas cuando estaba en una oficina Y mis recuerdos El tren retumba en las placas giratorias El tren rueda Un gramófono gutural iza una marcha gitana y el mundo, como el reloj del barrio judío de Praga, gira locamente al revés
Deshoja la rosa de los vientos Ya zumban las tormentas desencadenadas Los trenes ruedan en torbellino sobre las redes enmarañadas Baleros diabólicos Hay trenes que nunca se encuentran Otros se pierden en el camino
Los jefes de .estación juegan al ajedrez Chaquete Billar Carambolas Parábolas la vía férrea es una nueva geometría Siracusa Arquímedes y los soldados que lo degollaron y las galeras y las naves y los prodigiosos artefactos que inventó y todas las matanzas La historia antigua La historia moderna Los torbellinos Los naufragios Hasta el del Titanic que leí en el diario Otras tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar en mis versos
Porque todavía soy un poeta muy malo Porque el universo me desborda Porque no me preocupé por asegurarme contra los accidentes de tren
Porque no sé ir hasta el fondo de las cosas y tengo miedo. Tengo miedo No sé ir hasta el fondo de las cosas Como mi amigo Chagall podría hacer una serie de cuadros dementes
Pero no tomé notas de viaje «Perdónenme la ignorancia Perdónenme no conocer ya el antiguo juego de los versos» Como dice Guillaume Apollinaire Todo lo que se refiere a la guerra puede leerse en las Memorias de Kuropatkin
O en los diarios japoneses que están tan cruelmente ilustrados Para qué documentarme Me abandono A los sobresaltos de mi memoria...
A partir de lrkutsk el viaje se hizo demasiado lento Demasiado largo Nosotros estábamos en el primer tren que rodeaba el lago Baikal
Habían adornado la locomotora con banderas y farolitos Y dejamos la estación con los tristes acentos del himno al Zar
Si yo fuera pintor vertería mucho rojo, mucho amarillo en el final de este viaje
Pues en verdad creo que todos estábamos un poco locos Y que un inmenso delirio ensangrentaba las nerviosas caras de mis compañeros de viaje Cuando nos acercábamos a Mongolia Que retumbaba como un incendio. El tren había disminuido su marcha Y en el perpetuo rechinamiento de las ruedas percibía Los acentos locos y los sollozos De una liturgia eterna.
He visto He visto los trenes silenciosos los trenes negros que volvían del Lejano Oriente y que pasaban como fantasmas y mi ojo, como el fanal de popa, aún corre tras esos trenes En Talga agonizaban 100.000 heridos por falta de cuidados Visité los hospitales de Krasnoiarsk y en Jilok nos cruzamos con un largo convoy de soldados locos
En los lazaretos vi llagas abiertas heridas que sangraban a rabiar los miembros amputados danzaban en derredor o alzaban el vuelo en el aire ronco El incendio se hallaba en todas las caras en todos los corazones Dedos idiotas tamborileaban sobre todos los vidrios y bajo la presión del miedo todas las miradas reventaban como abscesos En todas las estaciones quemaban todos los vagones y he visto He visto trenes de 60 locomotoras que huían a todo vapor perseguidas por los horizontes en celo y bandas de cuervos que alzaban el vuelo desesperadamente tras ellos Desaparecer En dirección de Port-Arthur. En Tchita tuvimos algunos días de respiro Detención de cinco días debido a la obstrucción de la vía Los pasamos en casa del Señor Yankelevitch que quería darme a su hija única en matrimonio Luego volvió a partir el tren. Ahora me había instalado yo en el piano y me dolían los dientes
Cuando quiero vuelvo a ver ese interior tan tranquilo el negocio del padre y loS ojoS de la hija que de noche venía a mi cama
Mussorgsky Y los lieder de Hugo Wolf Y las arenas del Gobi Y en Jailar una caravana de sombreros blancos Realmente creo que estaba ebrio durante más de 500 kilómetros Pero estaba en el piano yeso es todo lo que vi
Cuando se viaja habría que cerrar los ojos Dormir Hubiera deseado tanto dormir Reconozco todos los países con los ojos cerrados por su olor y reconozco todos los trenes por el ruido que hacen Los trenes de Europa son de cuatro tiempos mientras que los de Asia son de cinco o siete tiempos Otros van en sordina son canciones de cuna Hay algunos que por el ruido monótono de las ruedas me recuerdan la pesada prosa de Maeterlinck He descifrado todos los textos confusos de las ruedas y reunido los elementos dispersos de una violenta belleza Que poseo y que me acosa. Tsitsikar y Jarbín No voy más lejos Es la última estación Me apeé en Jarbín cuando acababan de prender fuego a las oficinas de la Cruz Roja
Oh París Gran hogar cálido con los tizones entrecruzados de tus calles y tus viejas casas que se inclinan sobre ellas y se recalientan Como abuelas y aquí hay anuncios, rojo verde multicolores como mi pasado en suma amarillo
Amarillo el arrogante color de las novelas de Francia en el extranjero
Me gusta frotarme con los ómnibus en marcha en las grandes ciudades Los de la línea Saint-Germain -Montmartre me llevan al asalto de la Butte Los motores mugen como los toros de oro Las vacas del crepúsculo pastan en el Sagrado Corazón Oh París Estación central andén de las voluntades encrucijada de las inquietudes Unicamente los droguistas aún tienen un poco de luz sobre su puerta
La Compañía Internacional de Wagons-Lits y de los Grandes Expresos Europeos me envió su prospecto Es la iglesia más hermosa del mundo Tengo amigos que me rodean como pretiles Cuando parto tienen miedo de que no vuelva más Todas las mujeres que conocí se alzan en los horizontes Con los gestos lastimosos y las miradas tristes de los semáforos bajo la lluvia
Bella, Inés, Catalina y la madre de mi hijo en Italia y aquélla, la madre de mi amor en América Hay gritos de sirena que me parten el alma Allá lejos en Manchuria un vientre se estremece todavía como en un parto
Querría Querría no haber hecho nunca mis viajes Esta noche me atormenta un gran amor Ya pesar mío pienso en la pequeña Juana de Francia. Fue en una noche de tristeza cuando escribí este poema en honor
Juana La pequeña prostituta Estoy triste estoy triste Iré al «Conejo ágil» a recordar mi juventud perdida y tomar unas copitas Luego volveré solo París Ciudad de la Torre única del gran Patíbulo y de la Rueda París, 1913
------------------------------------------------------------------------------ 4 extractos- Lector: René Dubullit
Versión original en francés:
-PROSE DU TRANSSIBÉRIEN ET DE LA PETITE JEANNE DE FRANCE
En ce temps-là, j'étais en mon adolescence J'avais à peine seize ans et je ne me souvenais déjà plus de mon enfance J'étais à 16.000 lieues du lieu de ma naissance J'étais à Moscou dans la ville des mille et trois clochers et des sept gares Et je n'avais pas assez des sept gares et des mille et trois tours Car mon adolescence était si ardente et si folle Que mon coeur tour à tour brûlait comme le temple d'Ephèse ou comme la Place Rouge de Moscou quand le soleil se couche. Et mes yeux éclairaient des voies anciennes. Et j'étais déjà si mauvais poète Que je ne savais pas aller jusqu'au bout. Le Kremlin était comme un immense gâteau tartare croustillé d'or, Avec les grandes amandes des cathédrales, toutes blanches Et l'or mielleux des cloches... Un vieux moine me lisait la légende de Novgorode. J'avais soif Et je déchiffrais des caractères cunéiformes Puis, tout à coup, les pigeons du Saint-Esprit s'envolaient sur la place Et mes mains s'envolaient aussi avec des bruissements d'albatros Et ceci, c'était les dernières réminiscences Du dernier jour Du tout dernier voyage Et de la mer. Pourtant, j'étais fort mauvais poète. Je ne savais pas aller jusqu'au bout. J'avais faim Et tous les jours et toutes les femmes dans les cafés et tous les verres J'aurais voulu les boire et les casser Et toutes les vitrines et toutes les rues Et toutes les maisons et toutes les vies Et toutes les roues des fiacres qui tournaient en tourbillon sur les mauvais pavés J'aurais voulu les plonger dans une fournaise de glaive Et j'aurais voulu broyer tous les os Et arracher toutes les langues Et liquéfier tous ces grands corps étranges et nus sous les vêtements qui m'affolent... Je pressentais la venue du grand Christ rouge de la révolution russe... Et le soleil était une mauvaise plaie Qui s'ouvrait comme un brasier. En ce temps-là j'étais en mon adolescence J'avais à peine seize ans et je ne me souvenais déjà plus de ma naissance J'étais à Moscou où je voulais me nourrir de flammes Et je n'avais pas assez des tours et des gares que constellaient mes yeux En Sibérie tonnait le canon, c'était la guerre La faim le froid la peste et le choléra Et les eaux limoneuses de l'Amour charriaient des millions de charognes Dans toutes les gares je voyais partir tous les dernier trains Personne ne pouvait plus partir car on ne délivrait plus de billets Et les soldats qui s'en allaient auraient bien voulu rester... Un vieux moine me chantait la légende de Novgorod Moi, le mauvais poète, qui ne voulais aller nulle part, je pouvais aller partout Et aussi les marchands avaient encore assez d'argent pour tenter aller faire fortune. Leur train partait tous les vendredis matins. On disait qu'il y avait beaucoup de morts. L'un emportait cent caisses de réveils et de coucous de la forêt noire Un autre, des boites à chapeaux, des cylindres et un assortiment de tire-bouchons de Sheffield Un des autres, des cercueils de Malmoë remplis de boites de conserve et de sardines à l'huile Puis il y avait beaucoup de femmes Des femmes, des entrejambes à louer qui pouvaient aussi servir Des cercueils Elles étaient toutes patentées On disait qu'il y a avait beaucoup de morts là-bas Elles voyageaient à prix réduit Et avaient toutes un compte courant à la banque. Or, un vendredi matin, ce fut enfin mon tour On était en décembre Et je partis moi aussi pour accompagner le voyageur en bijouterie qui se rendait à Kharbine Nous avions deux coupés dans l'express et 34 coffres de joailleries de Pforzheim De la camelote allemande "Made in Germany" Il m'avait habillé de neuf et en montant dans le train j'avais perdu un bouton - Je m'en souviens, je m'en souviens, j'y ai souvent pensé depuis -Je couchais sur les coffres et j'étais tout heureux de pouvoir jouer avec le browning nickelé qu'il m'avait aussi donné J'étais très heureux, insouciant Je croyais jouer au brigand Nous avions volé le trésor de Golconde Et nous allions, grâce au Transsibérien, le cacher de l'autre côté du monde Je devais le défendre contre les voleurs de l'Oural qui avaient attaqué les saltimbanques de Jules Verne Contre les khoungouzes, les boxers de la Chine Et les enragés petits mongols du Grand-Lama Alibaba et les quarante voleurs Et les fidèles du terrible Vieux de la montagne Et surtout contre les plus modernes Les rats d'hôtels Et les spécialistes des express internationaux. Et pourtant, et pourtant J'étais triste comme un enfant Les rythmes du train La "moëlle chemin-de-fer" des psychiatres américains Le bruit des portes des voix des essieux grinçant sur les rails congelés Le ferlin d'or de mon avenir Mon browning le piano et les jurons des joueurs de cartes dans le compartiment d'à côté L'épatante présence de Jeanne L'homme aux lunettes bleues qui se promenait nerveusement dans le couloir et me regardait en passant Froissis de femmes Et le sifflement de la vapeur Et le bruit éternel des roues en folie dans les ornières du ciel Les vitres sont givrées Pas de nature! Et derrière, les plaines sibériennes le ciel bas et les grands ombres des taciturnes qui montent et qui descendent Je suis couché dans un plaid Bariolé Comme ma vie Et ma vie ne me tient pas plus chaud que ce châle écossais Et l'europe toute entière aperçue au coupe-vent d'un express à toute vapeur N'est pas plus riche que ma vie Ma pauvre vie Ce châle Effiloché sur des coffres remplis d'or Avec lesquels je roule Que je rêve Que je fume Et la seule flamme de l'univers Est une pauvre pensée... Du fond de mon coeur des larmes me viennent Si je pense, Amour, à ma maîtresse; Elle n'est qu'une enfant que je trouvai ainsi Pâle, immaculée au fond d'un bordel. Ce n'est qu'une enfant, blonde rieuse et triste. Elle ne sourit pas et ne pleure jamais; Mais au fond de ses yeux, quand elle vous y laisse boire Tremble un doux Lys d'argent, la fleur du poète. Elle est douce et muette, sans aucun reproche, avec un long tressaillement à votre approche; Mais quand moi je lui viens, de ci, de là, de fête, Elle fait un pas, puis ferme les yeux- et fait un pas. Car elle est mon amour et les autres femmes N'ont que des robes d'or sur de grands corps de flammes, Ma pauvre amie est si esseulée, Elle est toute nue, n'a pas de corps -elle est trop pauvre. Elle n'est qu'une fleur candide, fluette, La fleur du poète, un pauvre lys d'argent, Tout froid, tout seul, et déjà si fâné‚ Que les larmes me viennent si je pense à son coeur. Et cette nuit est pareille à cent mille autres quand un train file dans la nuit -Les comètes tombent- Et que l'homme et la femme, même jeunes, s'amusent à faire l'amour. Le ciel est comme la tente déchirée d'un cirque pauvre dans un petit village de pêcheurs En Flandres Le soleil est un fumeux quinquet Et tout au haut d'un trapèze une femme fait la lune. La clarinette le piston une flûte aigre et un mauvais tambour Et voici mon berceau Mon berceau Il était toujours près du piano quand ma mère comme madame Bovary jouait les sonates de Beethoven J'ai passé mon enfance dans les jardins suspendus de Babylone Et l'école buissonière dans les gares, devant les trains en partance Maintenant, j'ai fait courir tous les trains derrière moi Bâle-Tombouctou J'ai aussi joué aux courses à Auteuil et à Longchamp Paris New-York Maintenant j'ai fait courir tous les trains tout le long de ma vie Madrid-Stokholm Et j'ai perdu tous mes paris Il n'y a plus que la Patagonie, la Patagonie qui convienne à mon immense tristesse, la Patagonie, et un voyage dans les mers du Sud Je suis en route J'ai toujours été en route Le train fait un saut périlleux et retombe sur toutes ses roues Le train retombe sur ses roues Le train retombe toujours sur toutes ses roues "Blaise, dis, sommes-nous bien loin de Montmartre? "Nous sommes loin, Jeanne, tu roules depuis sept jours Tu es loin de Montmartre, de la Butte qui t'a nourrie, du Sacré Coeur contre lequel tu t'es blottie Paris a disparu et son énorme flambée Il n'y a plus que les cendres continues La pluie qui tombe La tourbe qui se gonfle La Sibérie qui tourne Les lourdes nappes de neige qui remontent Et le grelot de la folie qui grelotte comme un dernier désir dans l'air bleui Le train palpite au coeur des horizons plombés Et ton chagrin ricane... "Dis, Blaise, sommes-nous bien loin de Montmartre?" Les inquiétudes Oublie les inquiétudes Toutes les gares lézardés obliques sur la route Les files télégraphiques auxquelles elles pendent Les poteaux grimaçant qui gesticulent et les étranglent Le monde s'étire s'allonge et se retire comme un accordéon qu'une main sadique tourmente Dans les déchirures du ciel les locomotives en folie s'enfuient et dans les trous les roues vertigineuses les bouches les voies Et les chiens du malheur qui aboient à nos trousses Les démons sont déchaînés Ferrailles Tout est un faux accord Le broun-roun-roun des roues Chocs Rebondissements Nous sommes un orage sous le crâne d'un sourd "Dis, Blaise, sommes-nous bien loin de Montmartre? "Mais oui, tu m'énerves, tu le sais bien, nous sommes bien loin La folie surchauffée beugle dans la locomotive La peste le choléra se lèvent comme des braises ardentes sur notre route Nous disparaissons dans la guerre en plein dans un tunel La faim, la putain, se cramponnent aux nuages en débandade et fiente des batailles en tas puants de morts Fais comme elle, fais ton métier... "Dis, Blaise, sommes-nous bien loin de Montmartre?" Oui, nous le sommes, nous le sommes Tous les boucs émissaires ont crevé dans ce désert Entends les sonnailles de ce troupeau galeux Tomsk Tcheliabinsk Kainsk Obi Taïchet Verkné Oudinsk Kourgane Samara Pensa-Touloune La mort en Mandchourie Est notre débarcadère est notre dernier repaire Ce voyage est terrible Hier matin Ivan Oullitch avait les cheveux blancs Et Kolia Nicolaï Ivanovovich se ronge les doigts depuis quinze jours... Fais comme elles la Mort la Famine fais ton métier Ca coûte cent sous, en transsibérien ça coûte cent roubles En fièvre les banquettes et rougeoie sous la table Le diable est au piano Ses doigts noueux excitent toutes les femmes La Nature Les Gouges Fais ton métier Jusqu'à Kharbine..."Dis, Blaise, sommes-nous bien loin de Montmartre?" Non mais... fiche-moi la paix... laisse-moi tranquille Tu as les anches angulaires Ton ventre est aigre et tu as la chaude-pisse C'est tout ce que Paris a mis dans ton giron C'est aussi un peu d'âme... car tu es malheureuse J'ai pitié j'ai pitié viens vers moi sur mon coeur Les roues sont les moulins à vent d'un pays de Cocagne Et les moulins à vent sont les béquilles qu'un mendiant fait tournoyer Nous sommes les culs-de-jatte de l'espace Nous roulons sur nos quatre plaies On nous a rongé les ailes Les ailes de nos sept péchés Et tous les trains sont les bilboquets du diableBasse-cour Le monde moderne La vitesse n'y peut mais Le monde moderne Les lointains sont par trop loin Et au bout du voyage c'est terrible d'être un homme avec une femme... "Blaise, dis, sommes nous bien loin de Montmartre" J'ai pitié, j'ai pitié, viens vers moi je vais te conter une histoire Viens dans mon lit Viens sur mon coeur Je vais te conter une histoire... Oh viens! viens! Au Fidji règne l'éternel printemps La paresse L'amour pâme les couples dans l'herbe haute et la chaude syphilis rôde sous les bananiers Viens dans les îles perdues du Pacifique! Elles ont nom du Phénix, des Marquises Bornéo et Java Et Célèbes à la forme d'un chat Nous ne pouvons pas aller au Japon Viens au Mexique Sur les hauts plateaux les tulipiers fleurissent Les lianes tentaculaires sont la chevelure du soleil On dirait la palette et le pinceau d'un peintre Des couleurs étourdissantes comme des gongs,Rousseau y a été Il y a ébloui sa vie C'est la pays des oiseaux L'oiseau du paradis, l'oiseau-lyre Le toucan, l'oiseau moqueur Et le colibri niche au coeur des lys noirs Viens! Nous nous aimerons dans les ruines majestueuses d'un temple aztèque Tu seras mon idole Une idole bariolée enfantine un peu laide et bizarrement étrange Oh viens! Si tu veux, nous irons en aéroplane et nous survolerons le pays des mille lacs, Les nuits y sont démesurément longues L'ancêtre préhistorique aura peur de mon moteur J'atterrirai Et je construirai un hangar pour mon avion avec les os fossiles de mammouth Le feu primitif réchauffera notre pauvre amour Samowar Et nous nous aimerons bien bourgeoisement prés du pôle Oh viens! Jeanne Jeannette Ninette Nini ninon nichon Mimi mamour ma poupoule mon Pérou Dado dondon Carotte ma crotte Chouchou p'tit coeur Cocotte Chérie p'tite chèvre Mon p'tit péché mignon Concon Coucou Elle dort Elle dort Et de toutes les heures du monde elle n'en a pas gobé une seule Tous les visages entrevus dans les gares Toutes les horloges L'heure de Paris l'heure de Berlin l'heure de Saint-Pétersbourg et l'heure de toutes les gares Et à Oufa le visage ensanglanté du canonnier Et le cadrant bêtement lumineux de Grodno Et l'avance perpétuelle du train Tous les matins on met les montres à l'heure Le train avance et le soleil retarde Rien n'y fait, j'entends les cloches sonores Le gros bourdon de Notre-Dame La cloche aigrelette du Louvre qui sonna la Saint-Bathelémy Les carillons rouillés de Bruges-La-Morte Les sonneries éléctriques de la bibliothèque de New-York Les campagnes de Venise Et les cloches de Moscou, l'horloge de la Porte-Rouge qui me comptait les heures quand j'étais dans un bureau Et mes souvenirs Le train tonne sur les plaques tournantes Le train roule Un gramphone grasseye une marche tzigane Et le monde comme l'horloge du quartier juif de Praguetourne éperdument à rebours Effeuille la rose des vents Voici que bruissent les orages déchaînés Les trains roulent en tourbillon sur les réseaux enchevêtrés Bilboquets diaboliques Il y a des trains qui ne se rencontrent jamais D'autres se perdent en route Les chefs-de gare jouent aux échecs Tric-Trac Billard Caramboles Paraboles La voie ferrée est une nouvelle géométrie Syracuse Archimède Et les soldats qui l'égorgèrent Et les galères Et les vaisseaux Et les engins prodigieux qu'il inventa Et toutes les tueries L'histoire antique L'histoire moderne Les tourbillons Les naufrages Même celui du Titanic que j'ai lu dans un journal Autant d'images-associations que je ne peux pas développer dans mes vers Car je suis encore fort mauvais poète Car l'univers me déborde Car j'ai négligé de m'assurer contre les accidents de chemins de fer Car je ne sais pas aller jusqu'au bout Et j'ai peur J'ai peur Je ne sais pas aller jusqu'au bout Comme mon ami Chagall je pourrais faire une série de tableaux déments Mais je n'ai pas pris de notes en voyage Pardonnez-moi mon ignorance Pardonnez-moi de ne plus connaître l'ancien jeu des vers comme dit Guillaume Apollinaire Tout ce qui concerne la guerre on peut le lire dans les mémoires de Kouropatkine Ou dans les journaux japonais qui sont aussi cruellement illustrés A quoi bon me documenter Je m'abandonne aux sursauts de ma mémoire... A partir d'Irkoutsk le voyage devint beaucoup trop lent beaucoup trop long Nous étions dans le premier train qui contournait le lac Baïkal On avait orné la locomotive de drapeaux et de lampions Et nous avions quitté la gare aux accents tristes de l'hymne au Tzar Si j'étais peintre, je déverserais beaucoup de rouge, beaucoup de jaune sur la fin de ce voyage Car je crois bien que nous étions tous un peu fous Et qu'un délire immense ensanglantait les faces énervées de mes compagnons de voyage Comme nous approchions de la Mongolie Qui ronflait comme un incendie Le train avait ralenti son allure Et je percevais dans le grincement perpétuel des roues Les accents fous et les sanglots d'une éternelle liturgie J'ai vu J'ai vu les train silencieux les trains noirs qui revenaient de l'Extrême-Orient et qui passaient en fantôme Et mon oeil, comme le fanal d'arrière, court encore derrière ses trains A Talga 100 000 blessés agonisaient faute de soins J'ai visité les hôpitaux de Krasnoïarsk Et à Khilok nous avons croisé un long convoi de soldats fous J'ai vu dans les lazarets les plaies béantes les blessures qui saignaient à pleines orgues Et les membres amputés dansaient autour ou s'envolaient dans l'air rauque L'incendie était sur toutes les faces dans tous les coeurs Des doigts idiots tambourinaient sur toutes les vitres Et sous la pression de la peur les regards crevaient comme des abcés Dans toutes les gares on brûlait tous les wagons Et j'ai vu J'ai vu des trains de soixante locomotives qui s'enfuyaient à toute vapeur pourchassés par les horizons en rut et des bandes de corbeaux qui s'envolaient désespérément après Disparaître Dans la direction de Port-Arthur A Tchita nous eûmes quelques jours de répit Arrêt de cinq jours vu l'encombrement de la voie Nous les passâmes chez monsieur Jankelevitch qui voulait me donner sa fille unique en mariage Puis le train repart Maintenant c'était moi qui avait pris place au piano et j'avais mal aux dents Je revois quand je veux cet intérieur si calme le magasin du père et les yeux de la fille qui venait le soir dans mon lit Moussorgsky Et les lieder de Hugo Wolf Et les sables du Gobi Et à Khaïlar une caravane de chameaux blancs Je crois bien que j'étais ivre durant plus de cinq-cent kilomètres Mais j'étais au piano et c'est tout ce que je vis Quand on voyage on devrait fermer les yeux Dormir j'aurais tant voulu dormir Je reconnais tous les pays les yeux fermés à leur odeur Et je reconnais tous les trains au bruit qu'ils font Les trains d'Europe sont à quatre temps tandis que ceux d'Asie sont à cinq ou sept temps D'autres vont en sourdine sont des berceuses Et il y en a qui dans le bruit monotone des roues me rappellent la prose lourde de Maeterlink J'ai déchiffré tous les textes confus des roues et j'ai rassemblé les éléments épars d'une violente beauté Que je possède Et qui me force Tsitsika et Kharbine Je ne vais pas plus loin C'est la dernière station Je débarquai à Kharbine comme on venait de mettre le feu aux bureaux de la Croix-Rouge. O Paris Grand foyer chaleureux avec les tisons entrecroisés de tes rues et les vieilles maisons qui se penchent au-dessus et se réchauffent comme des aïeules Et voici, des affiches, du rouge du vert multicolores comme mon passé bref du jaune Jaune la fière couleur des romans de France à l'étranger. J'aime me frotter dans les grandes villes aux autobus en marche Ceux de la ligne Saint-Germain-Montmartre m'emportent à l'assaut de la Butte. Les moteurs beuglent comme les taureaux d'or Les vaches du crépuscules broutent le Sacré-Coeur O Paris Gare centrale débarcadère des volontés, carrefour des inquiétudes Seuls les marchands de journaux ont encore un peu de lumière sur leur porte La Compagnie Internationale des Wagons-Lits et des Grands Express Européens m'a envoyé son prospectus C'est la plus belle église du monde J'ai des amis qui m'entourent comme des garde-fous Ils ont peur quand je m'en vais que je ne revienne plus Toutes les femmes que j'ai rencontrées se dressent aux horizons Avec les gestes piteux et les regards tristes des sémaphores sous la pluie Bella, Agnès, Catherine et la mère de mon fils en Italie Et celle, la mère de mon amour en Amérique Il y a des cris de Sirène qui me déchirent l'âme Là-bas en Mandchourie un ventre tressaille encore comme dans un accouchement Je voudrais Je voudrais n'avoir jamais fait mes voyages Ce soir un grand amour me tourmente Et malgré moi je pense à la petite Jeanne de France. C'est par un soir de tristesse que j'ai écrit ce poème en son honneur Jeanne La petite prostituée Je suis triste je suis triste J'irai au Lapin Agile me ressouvenir de ma jeunesse perdue Et boire des petits verres Puis je rentrerai seul Paris Ville de la Tour Unique du grand Gibet et de la Roue